El balance familiar tiene como objetivo determinar la salud de nuestras finanzas. Es el reflejo de lo que hemos logrado a lo largo del tiempo, y conocerlo nos da la base para planificar nuestra vida financiera a corto, mediano y largo plazo.
Un balance personal o familiar tiene dos componentes principales: los activos y los pasivos.
Activos y pasivos: cómo los ven los ricos
Desde el punto de vista contable, los bienes van en la columna de activos y las deudas en la columna de pasivos. Pero las personas adineradas piensan de forma diferente:
- Activo es todo bien que pone dinero en tu bolsillo.
- Pasivo es todo bien que saca dinero de tu bolsillo.
Sin duda, es uno de los principios financieros más importantes que existen. Visto de otra manera: si por alguna razón dejaras de trabajar, un activo es un bien que generaría el dinero suficiente para cubrir tus gastos y necesidades, mientras que un pasivo es algo que consume tu dinero y te lleva a la quiebra.
La meta de una buena planificación es crear o adquirir los activos suficientes para que generen el ingreso necesario para cubrir tus costos mensuales.
Cómo hacer tu balance
- Hazlo al menos una vez al año. Elabora un balance y un inventario de lo que tienes y de lo que debes.
- Organiza tu archivo financiero. Aprovecha para verificar las facturas y los documentos que te acreditan como propietario de tus bienes.
- Revisa la proporción. Si tus pasivos pesan más del 50 % de tus activos, te recomiendo consultar a un asesor financiero que te ayude a elaborar un plan y corregir el rumbo de tus finanzas familiares.
Haz esto y empezarás a tener una idea de cuándo podrás estar libre de deudas y comenzar a adquirir lo que tanto has soñado, sin que eso te genere angustias en el corto plazo.
En resumen
El éxito financiero no depende de la cantidad de dinero ni de tener muchos bienes que, al final, afectan tus finanzas por todos los gastos que generan. Depende en gran medida de los hábitos y principios que adoptes en tu vida: de nada sirve generar dinero si no sabes administrarlo y multiplicarlo.
La llamada libertad financiera se logra entendiendo la diferencia entre dinero y riqueza: el primero te permite resolver las necesidades a corto plazo; la segunda te ayuda a trascender. Aprender este principio te ayudará a construir riqueza.
Columna publicada originalmente en Caraota Digital (abr 2018), revisada y actualizada para este blog.
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Estratega de inversión con más de 15 años de experiencia, conferencista internacional, autor de La Arquitectura del Dinero y creador del Método RCR: Rentabilidad, Consistencia y Riesgo.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera personalizada ni promesa de rentabilidad. Invertir implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital.
