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Mentalidad

¿Cómo progresa un país? 3 hábitos que empiezan en cada persona

Es fácil culpar a lo que pasa afuera. Pero un país progresa, o se estanca, desde los hábitos de cada uno de sus ciudadanos.

Alejandro Quiñones
Alejandro Quiñones19 mar 20173 min de lectura

Escucho constantemente las quejas y excusas de muchas personas que encuentran razones válidas para explicar por qué no han logrado sus objetivos. Y sí, puedo entender muchas de esas razones: vivimos en un país de retos, donde avanzar se ha hecho cuesta arriba y obtener resultados parece cada día más lejano.

Sin embargo, gran parte de nuestra falta de resultados no viene de lo que sucede afuera: la causa está dentro de nosotros.

Si bien los factores externos pueden afectar nuestro día a día, las cualidades internas pueden potenciar nuestras virtudes y transformar un país desde la esencia de cada individuo. Como dijo John F. Kennedy: «No preguntes qué puede hacer tu país por ti; pregúntate qué puedes hacer tú por tu país».

Por eso quiero recordarte algunos hábitos que, sin duda, pueden ayudarnos a construir un mejor país.

Un país al que no le gusta leer

Un país donde a su gente no le gusta leer sencillamente no puede progresar, porque la lectura es la forma de crecer y desarrollar nuestro nivel de merecimiento, nuestra autoestima y nuestros conocimientos.

Nuestro sistema educativo debería animarnos a leer cada mes un libro que enriquezca nuestro ser y nuestro espíritu. Muchos profesionales se gradúan sin haber leído un solo libro. Como he dicho en otras ocasiones, hoy un título universitario no es suficiente: lo que completa nuestro crecimiento es la autoeducación, a través de algo tan sencillo como el hábito de la lectura.

Un país que quiere todo fácil

Un país que quiere todo fácil no puede construir nada que valga la pena. Muchas personas buscan ingresos sin mucho esfuerzo: quieren generar dinero sin pagar el precio, persiguiendo el negocio de moda que les permita surgir de la nada de forma rápida.

No entienden que desarrollar una mentalidad de abundancia requiere un proceso: quien realmente desee generar riqueza necesita dar los pasos para internalizarla, madurar y luego lograrla. Por eso muchos que obtienen grandes cantidades de dinero lo pierden con la misma rapidez. Es fundamental diferenciar el dinero de los activos reales, de los bienes que generan bienestar a corto, mediano y largo plazo.

No existe nada más satisfactorio que lograr un objetivo con trabajo, disciplina y honradez.

Un país con pereza de pensar

Parafraseando a Simón Bolívar, un pueblo con pereza de pensar será instrumento ciego de su propia destrucción. Debemos dejar la flojera mental: esperar que otros piensen y actúen por nosotros nos convierte en culpables por omisión, porque quienes no están dispuestos a pensar o a hacer algo son tan responsables como quienes actúan en contra de la nación.

Clave: el trabajo, la disciplina y la honradez son los valores esenciales que necesita un país para progresar, y empiezan en cada uno de nosotros.

En resumen

Llegó el momento de sacar lo mejor de cada uno. No esperemos la acción de otros, porque el tiempo pasa sin detenerse. Lee, paga el precio de tus logros y piensa por ti mismo: así progresa un país, desde nuestros pensamientos y nuestras acciones, sin permitir que otros decidan por nosotros.

Columna publicada originalmente en Caraota Digital (mar 2017), revisada y actualizada para este blog.

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Alejandro Quiñones
Alejandro Quiñones

Estratega de inversión con más de 15 años de experiencia, conferencista internacional, autor de La Arquitectura del Dinero y creador del Método RCR: Rentabilidad, Consistencia y Riesgo.

Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera personalizada ni promesa de rentabilidad. Invertir implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital.