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Finanzas personales

Dime de qué presumes y te diré cuánto debes: la trampa del estatus

Las apariencias te pueden abrir puertas, pero lo único que te mantendrá adentro a largo plazo es tu salud financiera.

Alejandro Quiñones
Alejandro Quiñones16 oct 20173 min de lectura

Vivimos en una sociedad donde las apariencias importan, donde al parecer nuestra valía tiene más que ver con lo que tenemos que con lo que somos, y donde trabajamos arduamente solo para adquirir bienes que nos den eso que llaman estatus.

El problema es que muchas veces vivimos en una fantasía que nos aleja de la realidad: una trampa que no nos deja avanzar, porque empeñamos nuestra vida para obtener lujos que no podemos pagar y que nos alejan de la posibilidad de generar riqueza.

No estoy en contra de los lujos

No estoy en contra de los lujos ni de adquirir bienes que mejoren nuestra calidad de vida. Pero sí te recomiendo que te alejes de cualquier hábito que atente contra tu bienestar financiero, como comprar bienes que están fuera de tus posibilidades inmediatas, porque tarde o temprano esos hábitos te llevarán a la quiebra.

«Si te acostumbras a comprar lo que no necesitas, pronto tendrás que vender lo que sí necesitas». Warren Buffett

Las apariencias te pueden costar muchos años de dolores de cabeza. Evítalas así:

  • Planifica tu futuro financiero.
  • No permitas que las emociones controlen tu bolsillo.
  • Busca información que te ayude a aumentar tu inteligencia financiera.
  • Cambia todos los hábitos que pongan en riesgo tu presupuesto.

La torre de naipes

Las apariencias te pueden abrir las puertas, pero a mediano y largo plazo lo único que te mantendrá adentro será tu salud financiera. Que la trampa del estatus o de la posición social no te lleve a cometer errores que pueden ser fatales para ti y tu familia.

Todos deseamos mejorar nuestra calidad de vida, pero primero debemos crear cimientos financieros sólidos para construir esa vida llena de comodidades. Como asesor financiero he conocido a muchas personas que se han metido en graves problemas de dinero por vivir de apariencias, por el hábito de presumir lo que no podían pagar. He visto derrumbarse la torre de naipes que costó sangre, sudor y lágrimas construir.

Por eso, hoy, cuando escucho a alguien presumir de todo lo que dice tener, solo imagino el nivel de deuda o de gasto que debe enfrentar cada mes para mantener un estilo de vida superior a sus ingresos.

Principios para no caer en la trampa

Podemos evitar la quiebra y adoptar principios de éxito financiero que nos lleven al bienestar y la prosperidad, pero debemos ser conscientes de las consecuencias de nuestras decisiones:

  • Establece objetivos claros.
  • Aprende a diferir lo que deseas obtener y conviértelo en premio por nuevos logros.
  • No comprometas tus ahorros ni tu cartera de inversión para darte un gusto.

Vivamos con inteligencia financiera y entendamos que todo es un proceso: aquello que deseamos obtener es consecuencia de aquello en lo que nos convertimos.

Clave: si para mantener tu estilo de vida necesitas endeudarte cada mes, no estás viviendo bien: estás viviendo prestado.

En resumen

Rompamos con estos hábitos. Dejemos de preocuparnos por lo que la sociedad exige para tener estatus y empecemos a sincerar nuestras finanzas. No seas un cisne más en el lago: erguido por arriba, pero nadando con fuerza por debajo para sostener un estilo de vida que todavía no te corresponde.

Aprendamos a ganarnos la calidad de vida que deseamos sin sacrificar nuestra salud, y construyamos una sociedad próspera y sin problemas financieros.

Columna publicada originalmente en Caraota Digital (oct 2017), revisada y actualizada para este blog.

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Alejandro Quiñones
Alejandro Quiñones

Estratega de inversión con más de 15 años de experiencia, conferencista internacional, autor de La Arquitectura del Dinero y creador del Método RCR: Rentabilidad, Consistencia y Riesgo.

Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera personalizada ni promesa de rentabilidad. Invertir implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital.