Nuestros hijos reciben educación en la escuela y en el hogar. Los valores y principios se aprenden de los padres, que con sus acciones, su guía y su ejemplo van moldeando el carácter.
Los tiempos que vivimos exigen más conocimientos para nuestros hijos, incluso en áreas que antes eran exclusivas de los adultos, como las finanzas. Los patrones iniciales de nuestra relación con el dinero vienen de lo que nuestros padres pensaban, administraban y creían sobre él.
Si los fundamentos de la relación con el dinero son positivos desde la niñez, el dinero fluirá de forma natural en la adultez.
Cinco recomendaciones para enseñarles
De cualquier manera ellos van a aprender sobre el dinero, así que no esperes a que lo aprendan en el lugar equivocado. Estas son mis recomendaciones:
- Dales una mesada semanal. Asígnales una cantidad de dinero con la que puedan aprender a relacionarse con él: para sus primeras compras e incluso para hacer un pequeño apartado de ahorro.
- Enséñales el precio y el valor de las cosas. Conocerlos desde pequeños les da una noción del mundo desde el punto de vista financiero.
- No conviertas las tareas domésticas en un negocio. Es mejor que aprendan a colaborar con la familia, incluso en tareas sencillas. No enseñemos a nuestros hijos a trabajar por dinero.
- Enséñales la diferencia entre lo que necesitan y lo que desean. Aprender a establecer prioridades desde pequeños les ahorrará muchos dolores de cabeza.
- Da un buen ejemplo. Más allá de los consejos, deja que tu comportamiento y tus resultados financieros saludables hablen por sí solos. Ellos no harán lo que les dices; harán lo que tú haces.
El consejo de nuestros padres ya no basta
No dejes a la suerte la educación financiera de tus hijos: en nuestras manos está que su relación con el dinero sea algo positivo o un tormento.
Aquello que nuestros padres nos repetían, «estudia duro para que obtengas un título universitario, encuentres un buen empleo y así tendrás todo lo que deseas», ha cambiado drásticamente. En la medida en que nuestros hijos desarrollen mejores competencias financieras, los estaremos ayudando a resolver uno de los mayores problemas de la vida: la supervivencia.
En resumen
El conocimiento nunca había sido tan importante, y no solo el académico. Nuestros hijos deben desarrollar otros conocimientos que les permitan alcanzar el éxito en su adultez, y la educación en el hogar es sin duda la más importante.
Mientras más herramientas emocionales, financieras, sociales y de comunicación tengan, mayores serán sus posibilidades de alcanzar logros que los hagan realmente felices y plenos.
Columna publicada originalmente en Caraota Digital (jun 2017), revisada y actualizada para este blog.
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Estratega de inversión con más de 15 años de experiencia, conferencista internacional, autor de La Arquitectura del Dinero y creador del Método RCR: Rentabilidad, Consistencia y Riesgo.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera personalizada ni promesa de rentabilidad. Invertir implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital.
