La pregunta frecuente que muchos nos hacemos es: ¿a dónde se me fue el dinero? Hacemos de nuestra situación financiera una lucha que no sabemos cómo librar, porque ni siquiera conocemos al enemigo. Pareciera que vivimos programados para reaccionar ante la carencia buscando culpables externos que no existen.
Debemos trabajar para lograr una madurez financiera que nos ayude a encontrar soluciones, establecer objetivos y elaborar planes de acción para que, de una vez por todas, tomemos el control absoluto de nuestras finanzas.
El enemigo invisible: los gastos variables
Esa madurez comienza al identificar dónde nos encontramos financieramente. En mi experiencia como asesor financiero he visto cómo entre un 50 % y un 60 % de los gastos se van en aquello que no forma parte del presupuesto familiar mensual: gastos que no son fijos y que muchas veces no vemos porque no llevamos un control detallado de ellos.
Algunos ejemplos son el café diario, el periódico o la ayuda que damos a quienes piden en la calle. Son esos gastos extras que desconocemos porque no hemos cultivado el hábito de la administración, y por eso constituyen un cáncer que va mermando nuestras finanzas.
La diferencia entre las personas adineradas y las que no lo son no está en la cantidad de dinero que poseen, sino en sus hábitos, principios y creencias sobre el dinero.
Para adoptar hábitos financieros positivos, primero debemos ubicar nuestro punto A: el lugar exacto donde estamos hoy.
El ejercicio de los próximos 30 días
Esta es mi recomendación:
- Anota en las notas de tu celular, o en una hoja que puedas llevar en el bolsillo, todos los gastos en los que incurras durante el mes. Todos.
- Pásalos luego a una hoja de Excel o a una hoja aparte con una columna completa de los gastos del mes.
- El último día del mes haz un cierre: divide los gastos en fijos y variables y súmalos.
- Calcula el porcentaje que corresponde a cada tipo de gasto.
Te garantizo que el resultado te sorprenderá.
En resumen
Buscar culpables externos no te ayudará a resolver tus problemas financieros. Como sociedad debemos hacernos responsables de nuestro bienestar, y la única forma de lograrlo es por medio del conocimiento.
Hoy la educación financiera no es negociable. El analfabetismo financiero es muy costoso: lleva a la escasez y a las carencias, y una sociedad con carencias no puede sacar lo mejor de sí. Desarrollar la inteligencia financiera está en nuestras manos.
Columna publicada originalmente en Caraota Digital (feb 2017), revisada y actualizada para este blog.
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Estratega de inversión con más de 15 años de experiencia, conferencista internacional, autor de La Arquitectura del Dinero y creador del Método RCR: Rentabilidad, Consistencia y Riesgo.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera personalizada ni promesa de rentabilidad. Invertir implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital.
