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Mentalidad

La pobreza no es una condición, es una decisión que puedes cambiar

Somos el resultado de las decisiones que tomamos. La prosperidad no depende de grandes negocios ni de amigos influyentes, sino de la relación que cada uno tiene con el dinero.

Alejandro Quiñones
Alejandro Quiñones19 jun 20173 min de lectura

Muchas personas viven más allá de sus posibilidades: acostumbradas a gastar más de lo que ganan, luchan día a día por subsistir porque no les alcanza para nada más. Piensan que el bienestar financiero es una utopía y que la pobreza es parte de un destino del que nunca podrán salir.

Siempre les pareció ajeno eso de hacer lo que les apasiona o trabajar por un sueño. Para muchos suena a fantasía, y optaron por lo más sencillo: dejar que el río corra.

El precio más alto que se paga

Todo en la vida tiene un precio, y sin duda el más alto es el que se paga por permitir que el miedo, la frustración, la desesperanza, la incredulidad o la pereza invadan nuestro ser. Somos el resultado de las decisiones que tomamos y del empeño que ponemos en lo que hacemos; nada es en vano.

Muchas personas a las que les hablo de dinero piensan que la prosperidad depende exclusivamente de grandes negocios, de las habilidades para hacer dinero o de contar con amigos influyentes. Pero existe una verdad sutil, intangible, que solo depende de cada ser humano.

Nuestra capacidad para generar riqueza no depende del entorno, depende de la relación que cada uno de nosotros tiene con el dinero.

Las creencias limitantes sobre el dinero

Nuestra sociedad nos enseñó de muchas formas que el dinero es la raíz de todos los males y que es mejor ser pobre pero honrado, afianzando el paradigma de que los ricos son deshonestos. Frases como “el dinero no da la felicidad” sugieren que el camino de la felicidad y el del dinero son opuestos.

También escuchamos que “primero entraría un camello por el ojo de una aguja que un rico al reino de los cielos”, como si en la Biblia no existieran historias de ricos como Salomón. En fin, las creencias limitantes sobre el dinero han echado raíces fuertes dentro de cada uno de nosotros y han limitado el sentido de un instrumento tan importante, creado por el hombre como medio de intercambio.

Mejora tu relación con el dinero

Cada día el dinero deja de ser tangible y pasa a ser virtual, y se vuelve más importante su peso emocional: la conexión positiva o negativa con una herramienta de intercambio con la que tendremos que lidiar el resto de nuestra vida. Por eso es fundamental mejorar esta relación, hacer cambios de conciencia y dejar que el dinero llegue a nuestra vida de forma saludable.

La pobreza no es una condición, es una decisión que podemos cambiar en cualquier momento, comenzando por aceptar que el dinero es solo un instrumento de intercambio creado para optimizar las transacciones de bienes y servicios.

Clave: crear riqueza depende de una decisión inicial; luego se buscan las herramientas para generar, administrar y proteger mejor los recursos.

En resumen

Todo se basa en qué tan fuerte es tu deseo de lograr prosperidad y bienestar. Si todo tiene un precio, la pregunta es sencilla: ¿cuál estás dispuesto a pagar? ¿El precio de alcanzar lo que realmente deseas y mereces, o el de llevar una vida sin sueños ni aspiraciones?

Para mí, sin temor a equivocarme, el segundo es el más alto, porque es una decisión que viene del miedo y no del amor, y todo lo que nace del temor está condenado al fracaso. Olvida los retos del entorno y enfócate en encontrar lo que realmente deseas y mereces.

Columna publicada originalmente en Caraota Digital (jun 2017), revisada y actualizada para este blog.

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Alejandro Quiñones
Alejandro Quiñones

Estratega de inversión con más de 15 años de experiencia, conferencista internacional, autor de La Arquitectura del Dinero y creador del Método RCR: Rentabilidad, Consistencia y Riesgo.

Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera personalizada ni promesa de rentabilidad. Invertir implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital.