El mundo ha cambiado y el papel de la mujer también. En la era industrial, muchas mujeres podían quedarse en casa atendiendo el hogar y a los hijos, porque el salario del padre alcanzaba para cubrir los gastos de la familia. Esa realidad cambió: la mujer se ha visto en la necesidad de salir a trabajar para colaborar con los gastos del hogar. Por eso quise escribir sobre la importancia de ser una mujer financieramente independiente.
Las mujeres mueven el mundo
Hoy vemos a muchas mujeres ocupar cargos importantes e incluso ser más exitosas que muchos hombres en el mercado laboral. Esto les ha dado mayor seguridad desde muchos puntos de vista, porque esa autonomía les permite tomar decisiones sin la presión de rendirle cuentas a una pareja solo por depender económicamente de ella.
En el pasado, muchas mujeres tenían que mantener sus relaciones de pareja porque no tenían opciones para generar ingresos, o porque no habían desarrollado destrezas que les permitieran una actividad lucrativa. Hoy, cada vez más mujeres se atreven a emprender, a sacar adelante sus ideas de negocio y a lograr la independencia financiera que tanto anhelan para ellas y sus familias.
Pienso firmemente que, en cualquier posición en la que estén, las mujeres mueven el mundo.
Del verbo «tener» al verbo «querer»
Como asesor financiero, y por la experiencia que tengo en el área, puedo decirles que muchas mujeres manejan las finanzas de forma más acertada que muchos de nosotros, y tienen un sentido más amplio del dinero, pensado para beneficiar no solo a ellas mismas, sino a todo su entorno familiar.
Por eso creo que toda mujer debe buscar esa independencia financiera que le permita cambiar el verbo tener por el verbo querer. Las mujeres tienen demasiado potencial, y lo demuestran todos los días, como para depender económicamente de una pareja que solo esté para dar dinero o ser el sustento.
Cómo dar el primer paso
Si todavía te encuentras en una posición de dependencia económica, te invito a:
- Identificar qué actividad económica quisieras desarrollar y prepararte en ella. Por ejemplo, la cocina o la bisutería.
- Buscar información sobre esa actividad.
- Abrir tus redes sociales para darte a conocer.
- Asistir a cursos o talleres de ventas e inteligencia comercial.
- Atreverte a dar el primer paso.
No solo para empezar a obtener ingresos o por el emprendimiento en sí, sino por el poder que genera ser autónoma financieramente y no depender de nadie.
En resumen
Que tus decisiones nunca estén condicionadas por la dependencia, porque así nunca podrás conocer todo tu potencial ni todo lo que eres capaz de lograr. Muchas mujeres, como Oprah Winfrey, lo han demostrado. Tú también lo puedes hacer.
Columna publicada originalmente en Caraota Digital (dic 2016), revisada y actualizada para este blog.
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Estratega de inversión con más de 15 años de experiencia, conferencista internacional, autor de La Arquitectura del Dinero y creador del Método RCR: Rentabilidad, Consistencia y Riesgo.
Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera personalizada ni promesa de rentabilidad. Invertir implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital.
