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Mentalidad

O trabajas por dinero, o trabajas para crear riqueza: la diferencia

Trabajamos toda la vida para obtener algo que realmente no entendemos. El dinero es mucho más que un billete: es una consecuencia.

Alejandro Quiñones
Alejandro Quiñones7 may 20182 min de lectura

Trabajamos arduamente durante toda la vida para obtener dinero, garantizar el sustento de nuestra familia y adquirir algunos bienes que nos permitan gozar de una buena calidad de vida. Pero nunca nos detenemos a evaluar nuestras capacidades reales para generar riqueza, a identificar nuestro nivel de inteligencia financiera, a medir nuestras habilidades para resolver problemas de dinero o a conocer los principios que rigen el éxito financiero.

¿Qué es realmente el dinero?

Vamos por la vida trabajando muy duro para obtener algo que realmente no entendemos. Pensamos que el dinero es un billete impreso que podemos intercambiar por bienes y servicios, y nada más alejado de la realidad.

El dinero es mucho más que eso: es una consecuencia de nuestras destrezas comerciales, un reflejo de nuestra educación financiera, una unidad que mide el servicio que le damos a la comunidad y nuestra habilidad para monetizar ese servicio. Al fin y al cabo, es una expresión de nuestra inteligencia emocional.

Parte de esa educación financiera de la que tanto escuchamos es diferenciar las actividades que solo generan dinero de las que crean riqueza. La mayoría de las personas que trabajan por dinero no saben cómo subir a un nuevo nivel, a una posición donde ya no existan los problemas financieros y puedan responder a sus necesidades sin la angustia de la escasez a la vuelta de la esquina.

Cuatro puntos para crear riqueza

  1. No trabajes por dinero. Todo aquello que se construye basado solo en el lucro se derrumba en muy poco tiempo. El verdadero dinero se genera cuando brindas un servicio a la comunidad con pasión, compromiso, disciplina, entrega y dedicación.
  2. Construye un activo. Que esté basado en aquello que sabes hacer con excelencia y te apasiona. Ese activo inicial te permitirá adquirir otros activos.
  3. Planifica el crecimiento de ese activo. El éxito no depende de la suerte, sino de la habilidad para planificar y organizar los pasos de cada meta. El plan de acción te dará la energía para avanzar; el emprendimiento es un camino lleno de retos y exige carácter.
  4. Ten fe. Es decir, la certeza de aquello que aún no se ve. Muchas veces abandonamos porque no comprendemos el proceso: estamos acostumbrados a la recompensa inmediata y al dinero rápido.
Solo el proceso nos hará realmente libres de la esclavitud de trabajar por dinero.
Clave: el dinero es una consecuencia, no la causa. Deja de enfocarte en él y enfócate en el valor que generas.

En resumen

No existe nada más poderoso que reconocer en uno mismo la capacidad de generar riqueza, conocer los principios del éxito financiero y llevarlos a la práctica para construir un mejor futuro.

Hagamos una pausa en nuestras ocupaciones y busquemos educación para entender el dinero desde su esencia, porque solo mejorando nuestra relación con él podremos crear prosperidad y abundancia. Haz aquello que sabes hacer con pasión, fuerza, determinación, calidad y humanidad, y verás cómo el éxito financiero comienza a sonreírte.

Columna publicada originalmente en Caraota Digital (may 2018), revisada y actualizada para este blog.

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Alejandro Quiñones
Alejandro Quiñones

Estratega de inversión con más de 15 años de experiencia, conferencista internacional, autor de La Arquitectura del Dinero y creador del Método RCR: Rentabilidad, Consistencia y Riesgo.

Este contenido es educativo y no constituye asesoría financiera personalizada ni promesa de rentabilidad. Invertir implica riesgos, incluida la posible pérdida del capital.